miércoles, 27 de enero de 2016

Don Álvaro y sus castillos. Curiosidades a pie de camino.



Tocaba Alburquerque. Sus vistas alrededor de la Sierra de los Picorros y por su puesto su castillo. Pocos castillos he tenido el gusto de conocer; en alguno estuve cuando era un niño pero no acierto a recordar. Cercanos en la memoria se encuentran el castillo situado en Alange y el castillo situado en Hornachos que en otras oportunidades de ruta volveré a visitar y a quizás escribir otra entrada en este blog que hoy inauguro. 

Pero sigamos un mínimo de orden. Con nuestro grupo senderista (La Dehesa) comenzamos a recorrer la ruta oficial (PR-BA 100) Sierra de los Picorros; ruta circular que parte de Alburquerque y acaba como no podría ser de otra forma en ella. Ruta muy fácil, cómoda y con muchas vistas interesantes. 

Río Guadarranque.
No es mi intención el ir narrando la totalidad de la ruta, pero sí que me gustaría aprovechar para destacar curiosidades y sitios que en mi mente consiguieron destacarse sobre las demás. Un ejemplo es el río que nos encontramos a partir de los primeros 6 kilómetros de la ruta; el río Guadarranque. El agua estaba muy limpia y nos permitía contemplar la intensidad del color verde de las algas de río, con unos reflejos en la superficie del agua muy bonitos. Me daba la sensación de estar contemplando una parte de un territorio celta, además de que el lugar me transmitía cierta armonía, magia y  energía o eso al menos sentía yo.



Arisarum Vulgare.
Pero el camino continuaba y yo seguía viendo cosas. Cosas de estas que te pones a utilizar el modo macro de tu cámara para realizar una foto de una planta que te resulta atractiva. La planta en cuestión no solo me parece curiosa, sino que ya la había fotografiado anteriormente en otra ruta, en concreto una que nos lleva por la Sierra de Arroyo de San Serván. A partir de entonces fue cuando empecé a investigar que planta estaba fotografiando. Es la Arisarum Vulgare, y cabe destacar que como muchas otras plantas tiene ciertas propiedades, a destacar por nombrar dos, la propiedad cicatrizante y laxante. Su nombre común varía muchísimo dependiendo de la zona, y ahora estoy en el proceso de saber cómo se llama comúnmente por lo menos en la zona de Extremadura; si lo averiguo ya os lo contaré.


Tremella mesenterica.
Y como todo no son plantas, también nos encontramos con una especie de esponja rara de color amarillo anaranjado sobre el tronco de un árbol caído. ¿Qué creéis que hice? Foto al instante y en casa a investigar que narices era eso. Lo averigüé por supuesto y lo comparto con vosotros. Se trata de una Tremella mesenterica, un hongo gelatinoso que es parásito de otros (sí sí, como las personas en la vida real) del género Peniophora, ya que son estos últimos los que hacen todo el trabajo de alimentarse de los troncos de los árboles muertos. Y si estáis pensando si eso se come…. No. No se come.

Ya en la parte última de la ruta se podían ver tumbas antropomórficas realizadas en las piedras naturales del terreno, sin embargo yo no vi ninguna, pero sí que fotografié algo parecido que servía para otros menesteres. Antiguamente el método para sacar el aceite de las olivas se hacía en una piedra que en superficie tenia tallada una  especie de canal pequeño que permitía que el aceite prensado (manualmente por presión o golpeo imagino) fuera depositado en una cavidad adecuadamente tallada en piedra con cierta profundidad y superficie rectangular. Y fue algo que me pareció muy curioso y por eso dejo también la fotografía.

Vista del canal que hacia de transporte del aceite a la cavidad rectangular.

Pero la ruta en sí acababa subiendo a ver las pinturas rupestres del abrigo del Risco de San Blas, pero no voy a destacar nada más que son difíciles de contemplar por el degradado presente por un deterioro normal a la intemperie de las pinturas después de 5000 años de existencia.

Ahora bien, Alburquerque seguía ahí y yo lo siento, pero no me podía ir sin ver el castillo. Precisamente el castillo es el origen de que yo empiece a escribir esta entrada ya que quería plasmar la conexión entre el castillo y el pueblo de Don Álvaro, por lo tanto el castillo da lugar a publicar este blog. Ya con el tiempo me tocará ampliarlo. Pero sigamos adelante que no acabo.

La conexión es muy clara. Nuestro grupo de senderismo es de Don Álvaro. Don Álvaro es un pueblo cercano a Mérida, pequeñito y muy agradable. Su historia nos cuenta que comenzó a tomar forma allá por el siglo XIV por la agrupación de núcleos, alguno de ellos de origen visigodo en torno a las ermitas de San Bernabé y San Benito y en los Cerros del Cuarto y la Cuesta. La fundación como pueblo llegó por parte de quien nos hace la conexión con el castillo.

El señor del lugar (de los terrenos donde está ahora Don Álvaro) era el Maestre de la Orden de Santiago, Álvaro de Luna y fue quien lo fundó y de ello tomó el nombre el pueblo que aún lo conserva. El castillo sin embargo tomó el nombre del apellido (por que también era suyo) siendo así nombrado y llamado como castillo de Luna ya que fue quien recibió la propiedad de los terrenos donde estaba y fue quien construyó las partes más importantes del castillo. En él pudimos apreciar cómo se repetía el escudo de la media luna hacia abajo que aparece también en el escudo del pueblo de Don Álvaro. Y es que Don Álvaro de Luna no fue evidentemente un cualquiera, fue el cuarto condestable de Castilla, figura de máxima autoridad en ausencia del rey (Poca cosa ¿No?). Lo fue en la época en que aun ese título no era hereditario. Un poco más de 500 años después sin darnos cuenta La Dehesa de Don Álvaro, se va a ver un castillo en origen unido con el propio pueblo. Cosas de querer andar y conocer Extremadura. 


Para finalizar y por no extenderme más comentar que el Castillo de Luna en Alburquerque es espectacular, la visita guiada estuvo fenomenal, y para dejar una foto final de reflexión pongo una donde se ve un retrete de la época, ya que cuando hacían sus necesidades se ve que les gustaba enseñar el culo a Portugal, ya que todo el paisaje que se muestra al fondo pertenece ya a nuestro país vecino. 

Inodoro de la época. Al fondo veríamos ya Portugal con una perspectiva más plana.


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